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El empleo es la preocupación de los jóvenes españoles y argentinos

Aparición en boletín informativo IES Siglo 21 del 19/07/2011.

El empleo es la preocupación de los jóvenes españoles y argentinos

El Sr. Cónsul de España en Córdoba estuvo en el SUM de IES en oportunidad de la
entrega de certificados a los jóvenes que forman parte del programa de inserción profesional de la Fundación Inclusión Social Sustentable (www.inclusionsocial.org).

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Reciclemos en comunidad

Transcripción de aparición en diario El Puntal de Río Cuarto el 20/09/2011.

Alumnos de Charras reciclaron 2.000 kilos de papel y 900 de silo-bolsas

Desde hace un año la comunidad educativa del Instituto Secundario desarrolla un proyecto para recuperar residuos domésticos que pueden reutilizarse. Además, de esta manera obtienen fondos para el colegio

A través de un proyecto educativo, estudiantes del Instituto Secundario Charras, lograron reciclar casi 2.000 kilogramos de papel (entre cartón, diarios y otras variedades),  990 kilos de silo-bolsas, además de 687 bidones de fertilizantes, entre otros elementos.

Esta es otra de las iniciativa donde jóvenes son los protagonistas en el cuidado y la concientización del medio ambiente.

“Reciclemos en comunidad” es un proyecto que comenzó a implementarse a principios de 2010 en el Instituto Charras, impulsado por la asignatura Educación Tecnológica, a cargo de la profesora Jill Mayne y del Ciclo Orientado.

Fueron los chicos de tercero y sexto año los protagonistas de esta movida que fue comprometiendo a toda la comunidad. Hoy se ha convertido en un proyecto de carácter institucional, involucrando y comprometiendo a todos los cursos y docentes de diferentes áreas, e interinstitucional porque participan el municipio, la comunidad y empresas locales.

Las docentes a cargo destacaron el nivel de compromiso asumido por los chicos, quienes, a su vez, actúan como agentes multiplicadores en sus hogares y ayudan a que sea cada vez más la gente que se sume al proceso de reciclado.

“Reciclamos botellas y tapitas de plástico, cajas de tetrabreak, papel blanco y de color, cartón, vidrio, placas radiográficas y latas de aluminio”, detallaron.

A esta materia prima, una vez clasificada y acondicionada, se la traslada a una acopiadora de la ciudad de Río Cuarto. Desde allí los productos tendrán su destino final en las plantas recicladoras. Por otro lado, los propietarios de campos de la zona contribuyen con la institución aportando los bidones de fertilizantes y silo-bolsas, para su venta.

Hasta la fecha se han reciclado 1.099 kilos de diarios, 990 de silo-bolsas, 687 bidones de fertilizantes, 460 kilogramos de papel blanco, 435 de cartón, 250 kilos de papel color, 203 kilogramos de vidrio, 190 kilogramos de botellas (Pet) cristal, 114 kilos de Pet color, 11 kilogramos de placas radiográficas, 10 de tetrabreak y 9 de nylon.

Todo este material fue comercializado y se obtuvo una ganancia de 2.208,25 pesos. Con el dinero, se han realizado mejoras en la institución y compra de material para Educación Física.

“Contamos con la valiosa colaboración de la Municipalidad, que nos cedió el camión para el traslado del material, y de la señora Susana Bianchini, miembro de la comisión directiva, quien es nuestra asesora en el tema de reciclaje”, señalaron las docentes, al tiempo que agregaron que hoy es toda la sociedad charrense la que hace, de alguna manera, su aporte para la continuidad del proyecto.

Además de los resultados positivos que se obtuvo con los alumnos, la recepción en la comunidad superó todas las expectativas, lo cual alentó a   darle continuidad este año.

Una solución para el futuro

En su mensaje concientizador, el proyecto señala que la sociedad enfrenta crecientes problemas asociados con los desechos, y el reciclaje es una de las formas de disminuir el impacto de la basura.

“La mayor parte de éstos son reutilizables y reciclables, el problema reside en que al mezclarlos se convierten en basura. Por ejemplo, la basura doméstica es una mezcla de materia orgánica e inorgánica”, sostienen.

Dentro de esta última hay objetos que pueden ser reutilizables o reciclados, como botellas de plástico y vidrio, tapitas, diarios, latas de aluminio, papel, bolsas, entre otros.
Por otra parte, el compostaje es la forma que tiene la naturaleza de reciclar sus propios residuos orgánicos, por la acción de microorganismos e invertebrados.

De este análisis los chicos concluyen  que “más del 50% de los residuos domésticos pueden reciclarse. Para lograr esto se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Es por esta razón que debemos unirnos y aportar nuestro granito de arena para crear una comunidad sustentable, fundada en el respeto hacia el medio ambiente, como forma de asegurar la calidad de vida de nuestras generaciones futuras”.

La propuesta de los jóvenes de Charras ha encontrado una alternativa no sólo pensando en el reciclaje, el cuidado del medio ambiente, sino además como una opción que les permite conseguir recursos a través de los cuales mejorar la institución.

Así como en esta población, en otras localidades también son chicos los protagonistas de proyectos similares que buscan mejorar la calidad de vida y concentran su atención en trabajar por su comunidad.

Publicado en Prensa, Presente en la escuela

“Presente en la escuela” en Revista Matices

Transcripción artículo publicado en Revista Matices del mes de octubre de 2011:

Plástica y moderna

Para evitar el fracaso escolar, los alumnos de los primeros años del nivel medio de la escuela Blanca Etchemendy asisten a talleres que dictan voluntarios de la Fundación Inclusión Social, a través del proyecto “Presente en la escuela”. La propuesta ha permitido que los alumnos se sientan más contenidos y permanezcan en el colegio.

La veintena de chicos de primer año de la escuela Blanca Etchemendy de Villa El Libertador ya sabe que cada 15 días tienen una actividad especial, un espacio para compartir sus inquietudes, sus sueños y sus proyectos. A partir de un trabajo conjunto de la escuela con la Fundación Inclusión Social, los alumnos de los tres primeros años del nivel medio participan de talleres motivacionales para que no dejen la escuela. “En el nivel medio, la deserción alcanza índices preocupantes: según datos oficiales, en Córdoba, el 18% de los jóvenes entre 15 y 19 años abandonan sus estudios, y el 71% de los jóvenes de entre 15 y 21 años se encuentra en situación de riesgo educativo. Y esta escuela no es la excepción”, dice la coordinadora de la actividad Inés Cortes.

Para evitar que abandonen los estudios y alentar a los chicos a quedarse en la escuela, los voluntarios de la Fundación, en el marco del proyecto “Presente en la escuela”, proponen diversas actividades a los alumnos de los tres primeros años del secundario, con el objetivo de desarrollar en ellos un sentido de identificación y pertenencia con el colegio, y que no sientan hacia la escuela sólo una obligación académica. “Lo primero que hacemos es un diagnóstico de situación para saber cuáles son las problemáticas del curso, qué situaciones los incomodan y hacen que no se sientan bien en el colegio. A partir de allí, ideamos un proyecto para trabajar durante el año. En la Blanca Etchemendy, vimos que hay muchas peleas intercursos; entonces pensamos en hacer una revista escolar en la que tengan que trabajar en grupo”, cuenta Cortés.

En cada encuentro con los miembros de la Fundación se va dando forma a la revista: se planifican las secciones y se dividen en grupo para hacer las distintas notas; todo el material se utilizará para armar el producto final a fin de año. “Este año trabajamos en horario escolar y nos ayuda la profesora de Lenguas. Es un desafío porque hasta el año pasado era extracurricular, entonces venía el que quería. Al trabajar en el aula tenemos que trabajar con todos, los que están interesados y los que no”, explica Cortés.

Cada actividad que se propone permite conocer más sobre las inquietudes de los alumnos, e inevitablemente salen a la luz los problemas que los atraviesan, las cosas que les gustaría cambiar de la relación con sus compañeros, o qué esperan ser y hacer en el futuro. La tarea de la Fundación, junto a los docentes y directivos, es poder allanar los caminos para que encuentren en la escuela, por lo menos, algunas respuestas, que reconozcan en el estudio una herramienta para formarse y acercarse un poco más a esos sueños que hoy escriben en un papel y pegan en un afiche, como una actividad más de las que proponen los voluntarios.

LA DESERCIÓN, UN PROBLEMA DE TODOS
Bajo la idea de que la deserción es un problema de todos, el trabajo en las aulas se complementa con otras acciones, como el apoyo a la gestión directiva y talleres motivacionales para docente. Además, se busca sensibilizar a la ciudadanía sobre la necesidad de comprometerse frente al fracaso escolar y la importancia de colaborar en el cumplimento del derecho a la educación de los jóvenes. “Hay que empezar a entender que el abandono escolar nos involucra a todos. Si pensamos que el 48% de los adolescentes dejó el colegio en 2009, en 10 años la mitad de la población económicamente activa no habrá terminado el secundario”, plantean en la Fundación.

Desde el año 2009, Inclusión Social trabaja en distintas escuelas de la ciudad para evitar la deserción escolar. Al principio brindaban sólo clases de apoyo de Inglés, Matemática y Lengua, las materias en las que los alumnos presentaban mayor dificultad. “Los resultados fueron excelentes, sobre todo porque los alumnos fueron a las clases de apoyo los sábados por la mañana, rindieron en diciembre superando el miedo que le tenían a los exámenes, y continuaron participando en nuestras actividades al año siguiente”, manifiestan desde la Fundación.
El año pasado, en tanto, incorporaron los talleres motivacionales como un espacio para que los chicos dediquen tiempo a reconocer la importancia de terminar la escuela, mediante actividades recreativas.

“Presente en la escuela” es una propuesta que ha demostrado buenos resultados, no sólo para las escuelas sino para los voluntarios que sienten que su tarea es útil al ver que los estudiantes pasan de año y mejoran su rendimiento y relación con sus pares. “Me pareció muy buena onda hacer algo por la sociedad para evitar la deserción. Sentía que yo estudiaba para mí y necesitaba hacer algo. Nunca fui voluntario y me encantan los apoyos. Veo que los chicos vienen con ganas, le ponen pilas, tienen ganas de mejorar, entonces me dan más ganas a mí de explicarles. Además, son muy buenos chicos, se nota, y es una lástima que dejen porque sin secundario no se puede hacer nada”, expresa Manuel, estudiante de Ciencias Biológicas y voluntario en la fundación.